El caso Bretón y las indemnizaciones por daño moral

10 Mar El caso Bretón y las indemnizaciones por daño moral

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Resulta muy complejo poder definir el concepto de daño moral y más aún cuál debe ser su cuantificación, lo que es indiscutible es su existencia y la necesidad de que sea resarcido.

Ejemplo de la complejidad de detallar la cuantía de la indemnización y de la disparidad de decisiones que los Tribunales toman es el reciente fallo de la Audiencia Nacional, en el conocido “caso Bretón”. Procedimiento en el cual se juzgaba a la forense inicial de la Policía Nacional que analizó los restos encontrados en la hoguera de Las Quemadillas, y que cometió el inexplicable error de identificar los huesos de los niños como restos de animales. La equivocación produjo una importante dilación en la fase de investigación y una situación de continuo desasosiego y angustia para la madre de los menores.

La Sala Contenciosa de la Audiencia Nacional entiende que “los daños morales no se pueden contar, pesar o medir como si de bienes fungibles se trataran y, además, porque racionalmente no puede ser comparable el propio dolor por la muerte de dos hijos, con una incidencia, si se quiere inoportuna y desagradable, que surge en el período de investigación del delito”. El fallo continúa: “Qué duda cabe que se produce un daño cierto y real por causa de un mal funcionamiento de los servicios públicos, porque de no haber existido se habría evitado la incertidumbre de 10 meses de espera y se hubiera evitado cierto retraso en la instrucción del caso”.

Pues bien, aun reconociendo la culpabilidad y la grave negligencia de la forense que analizó la prueba principal, la Audiencia Nacional ha decidido fijar el quantum resarcitorio en 30.000 euros, cuando la parte recurrente cuantificaba el grave error de la forense y los daños morales sufridos en 120.000 euros. No siendo la ínfima cantidad señalada la única cuestión que sorprende del fallo, sino que además, el Tribunal ha considerado oportuno condenar en costas a la madre de los menores.

Para entender el concepto de daño moral y exponer cómo actualmente se cuantifica la indemnización en España, vamos a proceder a analizar según la doctrina jurídica el concepto de daño moral y su problemática.

Respecto al concepto de daño moral hay un sector de la doctrina y de la jurisprudencia que integra el daño moral como “aquellas manifestaciones psicológicas que padece o sufre el perjudicado -o persona allegada al mismo por vínculos afectivos o parentales-, por el acaecimiento de una conducta ilícita, y que por su naturaleza u ontología, no son traducibles en la esfera económica” (STS 22/02/01).

De igual forma el Tribunal Supremo se ha referido al daño moral como “la sensación anímica de inquietud o zozobra, pesadumbre, temor o presagio de detracción que sufre el perjudicado damnificado que supone una inmisión perturbadora de su personalidad que, por naturaleza, no cabe incluir, en los daños materiales y en cuanto a su integración positiva, recoge tanto la gama de sufrimientos y dolores físicos o psíquicos que haya padecido la víctima a consecuencia del hecho ilícito, como cualquier frustración, quebranto o ruptura en los sentimientos o afectos”. (STS 22/05/95, STS 13/11/95 y STS 19/02/03).

La problemática que suscita el daño extrapatrimonial (moral) es la dificultad de cuantificar el perjuicio sufrido (el quantum resarcitorio). Muchos son los elementos a tener en cuenta: la duración del daño, la intensidad, la seriedad, la repercusión física y psíquica de salud y bienestar, la angustia mental, la reducción de disfrute de vida, la cuantificación de pérdida de vida afectiva… Sobre la base de lo anterior, para determinar la responsabilidad se deberá determinar la entidad del daño, la relación de causalidad existente entre la acción ilícita y el perjuicio ocasionado, y por último, será necesario fijar una cantidad que restaure el dolor sufrido. El vértice de la cuestión es ¿Cuál es la cantidad monetaria justa o adecuada para volver a la situación ex ante?

Para que el dinero pueda reparar íntegramente el daño sufrido debería haber una situación que fuera homologable a los daños morales, pero eso no existe. Nunca se llegará a reemplazar una pérdida tan grande como la falta de un familiar o un lacerante sufrimiento.

La situación actual es que los Tribunales son los competentes para fijar la compensación indemnizatoria relativa a los daños morales. Si bien, en España somos el único país de la Unión Europea que posee un baremo vinculante de Responsabilidad Civil (baremo fijado en la Ley 35/2015, de 22 de septiembre) pero por lo que respecta a su ámbito de aplicación, el baremo sólo posee función orientativa en los casos que no traigan causa de un accidente de tráfico, quedando en manos de los Tribunales de instancia el juicio de valor para cuantificar el daño moral.

Actualmente, no existe una línea jurisprudencial unitaria entre las diferentes Salas del Tribunal Supremo, ello genera una falta de seguridad jurídica. Por un lado la Sala 2ª, 3ª y 4ª del Tribunal Supremo considera que el baremo es orientativo y es el juez quien tiene potestad de decidir si utiliza el baremo como base a la indemnización o no, teniendo la posibilidad de aplicarlo a medias. Más concretamente, la línea seguida por la Sala 3ª del TS expone que “la utilización incorrecta de un baremo no vinculante no constituye una infracción de la legalidad, y por consiguiente, no sirve de fundamento para casar la sentencia” (STS 3ª 09/02/2010).

Otra línea distinta es la seguida por la Sala 1ª que entiende que la aplicación del baremo es opcional, pero si el juez decide aplicarlo “deberá respetar su carácter cerrado y excluyente, bajo pena de ser revisado y corregido en casación” (STS 1ª 15/12/2010).

 

Si vd. se siente identificado con alguno de los casos anteriores, en nuestro despacho contamos con grandes profesionales que podrán analizar minuciosamente su caso y luchar por conseguir una indemnización justa, que dentro de lo posible reintegre el daño sufrido.